Egipto siempre me ha parecido un lugar fascinante. No solo por sus asombrosos paisajes o por su pasado tan complejo, también por su arte.
En mi opinión, los egipcios eran demasiado estrictos consigo mismos, y todo estaba relacionado con pirámides, no solo en cuanto arquitectura, si no también socialmente. Esta rigidez no solo se veía en su forma de gobernar, también se puede apreciar mucho en las pinturas. Tal como su pirámide lo indica, los Faraones y la nobleza eran superiores. Contra mayor fuera su rango, de mayor tamaño debían ser representados. Las distintas partes del cuerpo eran pintadas de manera rigurosa: la cabeza, los brazos y los pies debían ser pintados de perfil, mientras que los ojos, los hombros y el tórax eran pintados de frente. Los hombres debían ser más oscuros que las mujeres, y las estatuas sedentes eran representadas con las manos en las rodillas.
Me parece increíble como después de tantos años, aun se encuentran pinturas y relieves en las paredes en tan buen estado. Creo que sin los pintores y artesanos, el Faraón no hubiera sido capaz de verse tan fuerte, debido a que no hubiese tenido representaciones que lo hiciera perdurar por millones de años. Admiro como de trazos tan rígidos y normas tan estrictas a seguir en sus pinturas, los egipcios eran capaces de contar historias incluso mejor que nosotros mismos a través del habla.

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