Cuando pensamos en la antigua Roma, siempre recordamos a ese pueblo fuerte y luchador que causo gran impacto en la historia universal. Y es que desde sus orígenes, Roma fue conocido por su ambición de poder y por sus numerosos conflictos entre líderes, y la historia de su surgimiento no es la excepción
Cuenta la leyenda que dos hermanos gemelos, Rómulo y Remo, fueron lanzados en una canasta a un río por órdenes del rey de su pueblo natal. Fueron encontrados por una loba que los amamantó como si fuera su madre. Un tiempo después, fueron encontrados por una pareja que se encargó de criarlos, hasta que los gemelos crecieron y tuvieron la madurez suficiente para averiguar de donde venían realmente.
Los gemelos se encargaron de asesinar al rey, y como recompensa, les entregaron varios territorios. Rómulo, como rey de estas tierras, delimitó un territorio el cual no debía ser cruzado, y al Remo desobedecer, Rómulo tuvo que matarlo. Luego de ésto, Rómulo se arrepintió, por lo que elige un nuevo nombre para el pueblo fundado en honor a un hombre fuerte como su hermano: Roma.